Arthrosamid para la artrosis de rodilla: el hidrogel del que todos hablan y por qué el diagnóstico, la selección del paciente y la técnica son fundamentales.

Por el Dr. Fabian Poletti

La artrosis de rodilla suele describirse simplemente como un “desgaste” del cartílago.

Sin embargo, en realidad se trata de una enfermedad crónica, degenerativa y de bajo grado inflamatorio que afecta al conjunto de la articulación: cartílago, hueso, meniscos, ligamentos, cápsula articular y, de forma especialmente relevante, a la membrana sinovial, el tejido que recubre el interior de la rodilla.

Cuando la membrana sinovial se inflama puede producir dolor, hinchazón y rigidez mecánica. Por este motivo, dos pacientes con radiografías aparentemente similares pueden presentar síntomas completamente diferentes.

El tratamiento debe basarse en la historia clínica, la exploración física, la biomecánica del paciente y las pruebas de imagen adecuadas —incluidas de forma rutinaria las radiografías en carga—, y no únicamente en los hallazgos de una resonancia magnética.

¿Qué es Arthrosamid?

Arthrosamid es un hidrogel inyectable de poliacrilamida, no biodegradable, indicado para el tratamiento sintomático de la artrosis de rodilla en adultos.

Está compuesto por un 97,5 % de agua y un 2,5 % de poliacrilamida reticulada.

A diferencia de otras infiltraciones cuyo contenido se reabsorbe con el tiempo, Arthrosamid se integra en el tejido sinovial y permanece en la articulación. Personalmente, suelo describirlo como una especie de “implante líquido”.

No obstante, que el producto permanezca en la articulación de forma permanente no significa que el alivio del dolor esté garantizado de forma permanente.

El hidrogel parece mejorar determinadas propiedades mecánicas de la membrana sinovial y de la cápsula articular, ayudando a reducir la rigidez y pudiendo modificar el entorno inflamatorio local.

Es importante que el paciente conozca claramente sus limitaciones: Arthrosamid no regenera el cartílago, no corrige deformidades importantes y no cura la artrosis.

¿Qué pacientes pueden beneficiarse?

Puede plantearse en pacientes con artrosis de rodilla correctamente diagnosticada que continúan presentando dolor y limitación funcional a pesar de haber realizado tratamientos como ejercicio terapéutico, fisioterapia, control del peso, medicación u otras infiltraciones.

También puede ser una opción en pacientes que todavía no están preparados para someterse a una prótesis de rodilla, que temporalmente no son candidatos adecuados para una cirugía mayor o que desean retrasarla después de haber comprendido correctamente las distintas alternativas disponibles.

La selección del paciente es fundamental.

No todo dolor de rodilla procede necesariamente de la artrosis. El origen de los síntomas puede encontrarse en la cadera, la columna lumbar, ligamentos, tendones, una alteración importante del eje de la extremidad, una enfermedad inflamatoria u otras patologías.

Una infiltración nunca podrá compensar un diagnóstico incorrecto.

Arthrosamid puede ser menos apropiado en presencia de deformidades importantes, inestabilidad de la rodilla, bloqueos mecánicos, infección activa, una artroscopia reciente, problemas relevantes relacionados con la anticoagulación, una prótesis de rodilla ya implantada o una artrosis terminal en la que esté claramente indicada la cirugía.

Los estudios publicados sugieren que aproximadamente siete de cada diez pacientes correctamente seleccionados pueden experimentar una mejoría clínicamente relevante.

Eso implica también que aproximadamente tres de cada diez pacientes pueden obtener poco beneficio o ninguno.

Por este motivo, ningún profesional responsable debería garantizar el éxito del tratamiento.

Se han publicado resultados favorables mantenidos hasta cinco años después de una única infiltración. Sin embargo, esto no significa que todos los pacientes vayan a mejorar durante cinco años.

Los estudios con seguimiento más prolongado incluyen un número relativamente reducido de pacientes y presentan pérdidas significativas durante el seguimiento. Por tanto, la evidencia disponible resulta prometedora, pero no debe interpretarse como absoluta.

La ecografía es fundamental

La infiltración de Arthrosamid debe realizarse bajo control ecográfico.

No se trata de un añadido opcional ni de una cuestión comercial.

El producto debe depositarse con precisión dentro de la articulación y en la localización anatómica adecuada para que pueda interactuar correctamente con la membrana sinovial.

La colocación correcta es fundamental tanto para la seguridad del procedimiento como para maximizar las posibilidades de obtener un beneficio clínico.

La ecografía permite identificar el espacio articular, visualizar continuamente la trayectoria de la aguja, evitar estructuras próximas y confirmar la correcta administración intraarticular.

Cuando se está implantando un material permanente, una colocación aproximada no es aceptable.

En mi práctica realizo el procedimiento en un entorno de quirófano, utilizando una técnica estrictamente estéril.

No requiere anestesia general ni anestesia raquídea y la mayoría de los pacientes experimentan únicamente molestias leves.

Habitualmente se utiliza una pequeña cantidad de anestésico local y el paciente puede regresar a su domicilio poco después del procedimiento.

Durante los primeros días puede aparecer sensación de presión, molestias o cierta inflamación.

La mejoría suele comenzar después de varias semanas y puede continuar progresando durante un periodo de entre tres y seis meses.

¿Por qué debe realizarlo un especialista en cirugía ortopédica?

Saber introducir una aguja en una articulación no es lo mismo que saber si esa articulación debe infiltrarse.

Un cirujano ortopédico con experiencia se encuentra especialmente capacitado para tomar esta decisión porque dispone de conocimientos específicos sobre anatomía articular, biomecánica, interpretación de pruebas de imagen y evolución de la artrosis.

Debe ser capaz de diferenciar un dolor relacionado predominantemente con la inflamación sinovial de síntomas provocados por inestabilidad, deformidades, patología meniscal, dolor referido desde otras zonas o artrosis en fases avanzadas.

Además, resulta fundamental saber identificar cuándo una infiltración constituye una opción razonable y cuándo simplemente supondría retrasar una cirugía que el paciente realmente necesita.

La ecografía mejora la precisión de la infiltración, pero no puede compensar una mala selección del paciente.

El valor del tratamiento no reside únicamente en realizar correctamente la técnica, sino también en saber cuándo no debe realizarse.

Durante mi formación y actividad profesional en Reino Unido tuve contacto con Arthrosamid cuando este tratamiento ya era conocido y utilizado entre pacientes británicos con artrosis de rodilla.

Posteriormente fui uno de los primeros cirujanos ortopédicos en introducir este tratamiento en España y, según la información de la que dispongo, el primero en Andalucía, atendiendo a pacientes procedentes de la Costa del Sol y del Campo de Gibraltar.

Mi experiencia clínica global ha sido positiva, con numerosos pacientes que han comunicado mejoras relevantes en dolor y función.

Sin embargo, una pequeña proporción de pacientes no responde al tratamiento. Es importante que las personas que están considerando esta opción conozcan ambas posibilidades.

¿Puede afectar a una futura prótesis de rodilla?

La evidencia disponible actualmente no sugiere que la presencia del hidrogel dificulte una futura prótesis de rodilla en caso de que posteriormente sea necesaria.

Los pacientes tratados previamente con Arthrosamid que han requerido una artroplastia de rodilla no han presentado hasta el momento problemas quirúrgicos claramente atribuibles al hidrogel.

No obstante, la evidencia disponible continúa siendo limitada y no puede considerarse una garantía absoluta.

Con los datos actuales, el tratamiento no parece dificultar de forma significativa una futura cirugía de sustitución de rodilla.

¿Puede utilizarse en otras articulaciones?

La indicación autorizada y la evidencia científica más sólida de Arthrosamid corresponden a la artrosis de rodilla.

Su utilización en otras articulaciones, como la cadera, el hombro, el tobillo o la muñeca, se considera actualmente un uso fuera de indicación (off-label).

En estos casos únicamente debería plantearse después de una valoración especializada, las pruebas de imagen correspondientes, una explicación clara de la menor evidencia disponible y la obtención de un consentimiento informado específico.

No todos los hidrogeles son iguales

El término “hidrogel” engloba una categoría muy amplia de productos y no significa que todos sean equivalentes.

El paciente debería conocer exactamente qué dispositivo se le va a administrar, quién es el fabricante, cuál es su indicación autorizada y cuál es el número de lote utilizado.

Un material inyectable más económico no puede considerarse equivalente simplemente porque se promocione también como hidrogel o con términos como “cartílago líquido”.

Arthrosamid no debe entenderse como una infiltración sencilla o de bajo coste.

Su precio refleja, entre otros factores, que se trata de un implante médico especializado y trazable, respaldado por años de investigación y seguimiento clínico, fabricado bajo estándares específicos de dispositivos médicos y cuya administración requiere control ecográfico y estrictas condiciones de esterilidad

Sobre el Dr. Fabian Poletti

El Dr. Fabian Poletti es especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología, con formación avanzada en España y Reino Unido y una amplia trayectoria profesional internacional.

Actualmente ejerce como traumatólogo en Hospital Ochoa, Marbella, Clinica del Rio Estepona y Iristh Town Clinic Gibrtar,  con especial dedicación a la cirugía de preservación articular, la cirugía de rodilla y cadera y el tratamiento de la patología degenerativa y deportiva.

Su práctica está especialmente orientada a preservar y recuperar la función de las articulaciones, combinando tratamientos quirúrgicos con técnicas de medicina regenerativa y ortobiológicos, como el plasma rico en plaquetas (PRP) y otros tratamientos biológicos, siempre seleccionados de forma individualizada según el diagnóstico y las necesidades de cada paciente.

El Dr. Poletti cuenta además con experiencia profesional en los sistemas sanitarios de España, Reino Unido, Italia y Dinamarca, y desarrolla su actividad clínica principalmente en la Costa del Sol.

Más información: www.drpoletti.com


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